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EL “ADIOS” A MEXICALI Y A LA PELOTA INVERNAL
- Hasta Venezuela 2010
MEXICALI, B.C. 7 de Febrero de 2009 (Por José Carlos Campos) - Se acabó la Serie del Caribe 2009 con ese mismo tono con el que inició, entremezcladas las culturas, las nacionalidades y en el marco de lo que en Latinoamérica es motivo de fiesta. El beisbol como medio de disfrute, como recurso de convivencia y eso que llaman hermandad más allá de todas las cosas.
Venezuela se llevó el campeonato sobre el terreno de juego, México el de la hospitalidad. Puerto Rico y Dominicana fueron huéspedes que aportaron lo suyo, que no dejaron de ser protagonistas y que no dejaron esta cita anual que no muere en su impacto, así sea contra muchas adversidades.
El estadio sede había sido afectado por la la lluvia tempranera e hizo tejer conjeturas de tal vez un día extra. “No, no creemos que sea necesario”, explicaba el director del evento, el mexicano Antonio Castro, a las 10 de la mañana. “El terreno está en buenas condiciones, el drenaje funcionó a la perfección”.
Los vendedores de bebidas y alimentos se apostaron como todos y cada uno de estos seis días de torneo en las afueras del “Casas Geo”, algunos mostrando notable merma en sus mercancías (“han estado buenas las ventas”) y otros rematando a precios bajos lo que les quedaba en existencia (“no nos ha ido tan bien pero no nos quejamos”).
Son las 12 del mediodía y pequeños grupos de aficionados llegan al parque de pelota. La sala de prensa muestra inusual actividad, los periodistas se alojan en las modernas instalaciones para evitar que esa especie de roció moje las laptops.
Cerca de las 12:30, arriban los autobuses que transportan a los equipos protagonistas del primer juego de la doble jornada. Los Tigres de Aragua y los Leones de Ponce invaden el terreno de juego, comprueban que todo está en orden y que habrá actividad. Inician sus entrenamientos.
Se disipa la incertidumbre. Faltando unos cuantos minutos para las 2 de la tarde, salen los ampayers y convocan a la reunión con los managers. Se declara el inicio del penúltimo encuentro de la serie.
Camina rápido el Venezuela-Puerto Rico, así sea que en la tercera entrada, los boricuas armen gran ataque de nueva carreras con el cual raspan el recién estrenado campeonato de los criollos.
En las gradas, un ambiente frió por el clima pero animado por los tal vez 2 mil aficionados asistentes. La soledad permite que se escuchen claramente los sonidos del juego.
Como en esa tercera tanda cuando un batazo de foul se estrella contra una mica que cubre un palco atrás de jom. Un solitario fanático reacciona asustado ante el golpe que resuena por todo el estadio. Más tarde, un batazo similar haría trizas la mica, provocando risas en la zona central.
Antes de queden las cinco De la tarde, el juego ha concluido. Puerto Rico le gana a Venezuela, celebran los pocos fanáticos boricuas, “esto es un pedacito de cielo, mi hermano, le ganamos al campeón”, diría un extasiado.
Sigue llegando la gente al estadio y por lo pronto, abarrotan la tienda de souvenirs, la “oficial”, porque allá afuera, no faltan copias a precios menores y a calidad también menor.
A nadie importa que la temperatura vaya descendiendo paulatinamente. Antes de que inicie el juego estelar, el termómetro ronda los once grados centígrados.. con tendencia a la baja.
En la famosa y célebre porra mexicana conocida como “Los Matraqueros”, su líder dormita en los asientos al lado del dogout local. “Es que tuvo noche agitada”, comentan sus colegas, portando las enormes “matracas” (“artilugios de madera quehacer un ruido infernal”, describe un periodista dominicano).
Para cuando el reloj marca las seis de la tarde, la asistencia es ya más que halagadora, el clima es francamente frió y el ánimo es netamente beisbolero. Arranca el Dominicana-México.
¿El equipo mexicano eliminado? La célebre música de banda suena y resuena “en vivo”, no dejan de escucharse sus notas así sea que Dominicana anote dos carreras en la primera entrada, como tampoco dejan de escucharse las exclamaciones de júbilo en cada ocasión que un jugador azteca conecta de hit o hace una buena jugada.
Se vive cada momento hasta el límite, hasta el último minuto. Inicia la segunda entrada e inicia también la lluvia, apenas una fina llovizna, nadie se mueve, nadie se quiere mover de sus lugares. “Esto es la Serie del Caribe, hasta que se acabe, mano”.
México anota en la tercera entrada y el júbilo es cual si se tratara de la carrera del campeonato.
La naturaleza se compadece, se asocia al beisbol, deja y permite que todo transcurra bajo la normalidad así hubiera agua cayendo. Se define el resultado, sin valor tal vez para el standing pero útil para ofrecerle al fanático la emoción última del evento que se disfrutó de lunes a sábado.
Son ya cerca de las nueve de la noche. Afuera, se escucha la música, la fiesta sigue en la zona “Ultimo Out”, el famoso grupo de música norteña “Los Tigres del Norte” está a punto de iniciar su presentación, la gente no quiere abandonar lo que durante seis días fue “la catedral del beisbol latinoamericano”.
Y adentro, las luces que iluminan el diamante se apagan, Un ejército de voluntarios aparece para empezar la limpieza de esa “catedral” que ya no recibirá beisbol hasta dentro de ocho meses.
Es el ciclo de la pelota de invierno, esa que mueve pasiones, esa que hace vibrar… esa, esa mismo.
Adiós Mexicali,.. nos veremos en 2010, Isla Margarita. |